Cómo se cambian las cartas entre sí
Las cartas se leen acompañadas. Cuatro maneras en que una vecina cambia lo que dice otra.
Una carta sola tiene un abanico de significados. Ponga otra a su lado y el abanico se estrecha bruscamente. Ese estrechamiento es la mayor parte de la interpretación.
Refuerzo
Dos cartas que dicen lo mismo suben el volumen. Dos sobre la espera significan que la espera no es opcional. Dos sobre conflicto significan que el conflicto es el asunto y no un detalle.
Cuando un motivo se repite a lo largo de la tirada, ese motivo es la respuesta y lo demás es comentario.
Contradicción
Dos cartas que tiran en sentidos opuestos son los pares más informativos de la baraja, y los principiantes intentan hacer la media. No lo haga.
Una carta sobre la prisa junto a una sobre la quietud describe una tensión real de la situación, muy probablemente aquella por la que la persona ha venido. Nombre la contradicción en vez de resolvérsela.
Matización
La relación más frecuente. Una carta le pone una condición a la otra. Un derrumbe súbito seguido de una renovación tranquila no son dos hechos: son un hecho con su consecuencia dicha. Lea el par como una sola frase con una coma dentro.
Causa y consecuencia
Donde las posiciones corren en el tiempo, las cartas contiguas forman a menudo una cadena: pasó esto, por tanto esto. Compruebe la dirección antes de darla por hecha. La segunda carta no es automáticamente el resultado de la primera, y en algunos esquemas la influencia va hacia atrás, con una carta tardía que explica por qué la anterior tiene ese aspecto.
Qué pares mirar
Comparar cada carta con cada otra es imposible, y por intentarlo una tirada de diez se come una hora. En la práctica mire tres cosas. Las cartas físicamente contiguas. Las cartas en posiciones planteadas como opuestas. Dos cartas cualesquiera que compartan palo o número.
Lo demás espera a la pasada de conjunto de la lección 16.
Las figuras miran a alguna parte
En las barajas ilustradas las personas están vueltas hacia un lado. Dos figuras que se miran se leen distinto que dos que se dan la espalda, y una figura que mira fuera de la disposición señala a menudo aquello de lo que no se habla. No es una regla. Pero merece un vistazo.