Llevar un diario, y qué viene después
Cómo anotar las tiradas para que enseñen algo, y hacia dónde seguir.
Todo lo de este curso mejora con anotaciones y empeora sin ellas, por una razón sencilla: la memoria reescribe las tiradas en silencio para que encajen con lo que acabó pasando.
Qué anotar
La fecha. La pregunta con las palabras con que la hizo. Las cartas y sus posiciones. Su interpretación en unas pocas frases. Y aparte, qué esperaba que ocurriera.
Después deje espacio. Semanas más tarde, vuelva y añada qué ocurrió de verdad.
La distancia entre esas dos últimas anotaciones es todo el valor del diario. Ahí se descubre que lee las Copas con demasiado optimismo, o que su sentido de los plazos va dos meses adelantado.
Qué buscar al cabo de unos meses
- Cartas que salen mucho más de lo que permite el azar: suele haber detrás una pregunta que hace de lado.
- Cartas que lee siempre igual: tiene un significado donde la carta tiene cinco.
- Preguntas que repitió, y en qué ánimo estaba cada vez.
- Tiradas de las que estaba seguro y en las que se equivocó. Valen más que las acertadas.
Hacia dónde seguir
Siga sacando la carta del día. Lea las páginas de las cartas que vienen a usted, no de las que le parecen bonitas. Haga el test cuando el recuerdo se vuelva lento, y practique tiradas cuando los significados ya estén firmes y el montaje no. Son problemas distintos y piden ejercicios distintos.
Y vuelva a leer la lección 13 dentro de medio año. El método de las cuatro pasadas se lee muy distinto cuando uno lleva unos cientos de tiradas encima, y lo que parecía pedante resulta ser lo que sostiene todo lo demás.